sábado, 5 de mayo de 2012

Cuánto tiempo...

Ham, mi vida... 

Hoy me levanté con tus palabras y una emoción indescriptible recorrió todo mi cuerpo. Emoción de llanto, de anhelos, de deseos y de ti. 

Ojalá que al darme la vuelta te hubiese tenido a mi lado durmiendo para decirte todas esas palabras que a veces nos causan miedo y que sin embargo, hoy siento que florecen en mí más que nunca. 

Prepararte el desayuno, hacer el amor por la mañana, por la tarde y por la noche. Comernos a besos, devorarnos en abrazos, sentirnos en miradas y escucharnos en palabras. 

Nunca tienes que pensar que me molestas o que eres egoísta. ¡Al contrario! Nunca te limites conmigo a hacer algo que sientas, porque yo lo recibiré de la forma más bonita que puede haber: correspondiéndote. Porque te corresponderé siempre. A tus besos, a tus gestos. A tus miradas, a tus reflexiones. Quiero conocer cada día más lo que hay en ti, adentrarme todos los días en la vorágine de sentimientos que me atrapan y que no me dejan escapar. 

Tu carta ha sido algo indescriptible. Nunca me había sentido tan querido... Y te lo agradezco tanto que tampoco mis palabras pueden expresar con suficiencia toda la grandeza de esta pasión  que a veces, incluso, me golpea como un puño en el pecho que no me deja más que decirte que te extraño y quiero verte... 

Quiero verte y que este corazón siga latiendo tan fuerte que salga de sí mismo para posarse en ti. 

Porque... no quiero que me olvides. Porque quiero ser tu otra mitad... tu sueño, tu despertar... :)




No hay comentarios:

Publicar un comentario