martes, 1 de mayo de 2012

Pensándote... 59 ...

Es una sensación extraña. Tal vez nunca la había sentido con tanta intensidad. ¿Y sabes? Me asusta. En mi vida han pasado tantas personas que me han dejado una huella imborrable que muchas veces los sentimientos se agolpan en mí como piedras que caen pesadas en mi estómago. Muchas, es verdad, me han dejado recuerdos inolvidables, alegrías, deseos, pensamientos, cartas... Pero muchísimas me han dejado decepciones, cicatrices, vacíos y recuerdos que ya son imposible de llenar. Todas, en cambio, han conformado mi ser, quien hoy soy: una persona llena de deseos que cumplir, llegar alto, cuidar de los míos y de los no tan míos.
Esos mismos deseos hoy, sin embargo, en cuestión de instantes, se han concentrado en tu mirada. Y me da vértigo, ¡muchísimo! Tanto que a veces parece que voy a vomitar mariposas por la boca de todo lo que te siento y te pienso. Cuando veo tus palabras, tus miradas que aún no son mías, desbloqueas mis muros, los derrumbas y entonces se muestra este Imanol que tantos años se ha ocultado de sí mismo para no parecer frágil o para no sufrir por ese sentimiento que hoy por hoy me sigue provocando incertidumbre.
 ¿Sabes lo que es pasar dos años bloqueado sentimentalmente? Sin sentir que nadie me llenaba lo suficiente, sin sentir estas ganas locas de hacer locuras a tu lado, este llanto de felicidad que me permite hacer un análisis exhaustivo de lo que soy. Y me he dado cuenta de que he aprendido a canalizar mis emociones, a erradicar el dolor cuando las personas no me aprecian, a mantener mi fortaleza en los momentos más adversos (tanto que a veces me han llamado insensible o manipulador). Pero de repente aparece tú que eres tan indescriptible que me convierto en alguien que hacía tiempo no era: un Imanol soñador, sumido en anhelos de compartir contigo mis segundos, mis sonrisas, mis caricias.
Y a veces me digo: "¡Paciencia, Imanol! Le conoces desde hace poquito tiempo..." Después una voz, que ha anulado a la razón me dice: "No le conoces desde hace poquito tiempo... le has esperado mucho tiempo en tu pensamiento y en tus sueños..."  y entonces, como con un golpe inoportuno del destino, me siento sumergir en tu aliento. Y me encanta. Y no quiero frenarlo. Y me da igual si me tropiezo y nuevamente, se me quiebra la conciencia y el corazón... Me da igual todo porque lo único que calma mis ansias de besar, abrazar, correr, saltar, gritar, cantar, escribir, caminar, reír, llorar, anhelar... eres tú.
Cuando te fuiste estuve pensando en muchísimas cosas (ya sabes, no sé dejar de pensar porque siempre hay algo en lo que pensar) y me di cuenta de que el único pensamiento que me corría por el subconsciente era ser yo quien te fuera a ver al portón de tu casa y saludarte con una sonrisa para compartir un momento juntos... Un momento corto, o largo... pero un momento a tu lado.
No sé por qué siento esta necesidad tan intensa y con esta confesión a lo mejor pensarás que estoy loco y que soy un exagerado... Pero ¿qué puedo hacer?
Hace poco que no hablo contigo y ya te extraño escuchando canciones de Russian Red, mezclándome en apuntes y sintiéndote tan cerca cuando la distancia es tanta...
Ham, gracias por aparecer en mi vida. Porque incluso aunque te fueras mañana de mi vida (que espero que no) he pasado unos momentos muy felices compartiendo ilusiones sin que la soledad me arrebate ese goce...

Descansa mucho...

y hazme avioncitos de papel....


No hay comentarios:

Publicar un comentario